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Andrés Oliver [ poesía ]
 
 
La sangre
 
La sangre camina, transpira y persigue
el exilio de la muerte.
Huye en estado de sombra,
bajo el cuerpo encuentra su infamia
como un mar que ha perdido la voz.
La sangre olvida cosas que el corazón encierra.
Reparte nuestros dientes como cartas.
Comprende en el aire su locura, siente
que los ojos son espinas de una telaraña.
A veces de noche
a pesar de la escalera que la hunde,
del horror y su tentación eléctrica
la sangre sufre con sangre
arrastra los zapatos del poeta
doliendo como arena
como un dios que no encuentra más excusas.
Entonces la sangre que molesta tras los árboles,
la sangre pura que brota en los cereales
es un rocío que trasciende
un puñal que se empalma con la tierra.
La sangre se desnuda, se deprime y gira
funciona tristemente en los humanos
reafirmando sus heridas,
y aun cuando su sitio tiene pena
puede compararse con cristales que devoran las ventanas
del infierno.
Como un vampiro puedo verla en todas partes
puedo oler su río rojo
donde flotan venas, arterias que la sangre ha rechazado
puedo sentir sangre, sangre y solo sangre.
 
(De: Arena en la sangre.)

Otros poemas de Andrés Oliver: [ Poesía ] [ Volcanes ]

 
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